Crianza equitativa

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Dar a cada hijo lo que realmente necesita

Uno de los grandes retos de la crianza es encontrar un equilibrio entre la justicia y la individualidad de cada hijo. A menudo se asume que tratar a todos por igual es la mejor forma de evitar conflictos, pero la realidad es que cada niño es único y tiene necesidades diferentes. La equidad en la crianza nos ayuda a enfocarnos en lo que cada hijo requiere para su bienestar, en lugar de aplicar un mismo criterio para todos.

¿Cuál es la diferencia entre igualdad y equidad?

Cuando criamos con igualdad, damos lo mismo a cada hijo sin considerar sus particularidades. Sin embargo, la equidad nos permite ajustar la crianza según lo que cada niño necesita para desarrollarse.

  • Igualdad: Todos reciben el mismo trato, sin importar sus diferencias.
  • Equidad: Cada niño recibe lo que necesita para crecer sano y seguro.

Ejemplo: Si un hijo tiene dificultades con sus tareas escolares y el otro no, lo equitativo es brindarle más apoyo al que lo necesita, sin que eso signifique que el otro es menos importante.

Cómo aplicar la equidad sin generar conflictos entre hermanos

Es natural que en algún momento un niño sienta que su hermano recibe más atención o beneficios. Para evitar que esto cause sentimientos de injusticia o rivalidad, podemos aplicar algunas estrategias:

  • Explicar con empatía: Si un niño se siente menos atendido, explícale que su hermano necesita ayuda en ese momento, pero que eso no significa que sea más querido o especial.
  • Evitar comparaciones: En lugar de decir “Tu hermano puede porque es mayor”, puedes decir “Cada uno tiene tiempos y necesidades distintas”.
  • Fomentar la comprensión: Ayúdales a entender que todos son distintos y que, en diferentes momentos, ellos también pueden requerir más atención.
  • Garantizar momentos de calidad: Aunque uno de los hijos necesite más apoyo en determinado momento, es importante dedicar tiempo especial a cada uno, fortaleciendo su seguridad emocional.

Cuando los padres no están de acuerdo en la crianza

Uno de los desafíos más grandes en la crianza equitativa es que ambos padres tengan una visión alineada. Es común que cada progenitor tenga una manera distinta de educar, ya sea por su propia crianza, experiencias o creencias. Estas diferencias pueden generar conflictos y afectar la estabilidad emocional de los hijos.

¿Cómo manejar estas diferencias?

1. Conversar y establecer acuerdos: Es fundamental que los padres se sienten a hablar sobre los valores y principios que quieren transmitir a sus hijos. No se trata de imponer un solo criterio, sino de encontrar un punto intermedio que funcione para ambos.

2. Ser un equipo frente a los hijos: Cuando los niños perciben que los padres tienen posturas opuestas y uno es más permisivo que el otro, pueden intentar aprovechar estas diferencias. Es importante mostrar coherencia y unidad en la crianza.

3. Adaptar la crianza según cada niño: En lugar de centrarse en quién tiene razón, lo mejor es enfocarse en qué necesita cada hijo para desarrollarse de la mejor manera posible.

4. Pedir orientación si es necesario: En algunos casos, las diferencias pueden ser tan marcadas que generen conflictos constantes. Si esto sucede, buscar apoyo en un profesional puede ayudar a establecer estrategias comunes de crianza.

Criar con equidad es preparar para la vida

Educar con equidad no significa que uno de los hijos reciba más amor o beneficios que otro, sino que cada uno obtiene lo que necesita para crecer con seguridad y confianza. Además, aprenderán que el mundo funciona de esta manera: no todos necesitan lo mismo para alcanzar su bienestar.

 ¿Cómo gestionas la equidad en tu crianza? ¿Has tenido diferencias con tu pareja sobre este tema?

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