Madres, vínculos y heridas invisibles: lo que este día también puede despertar.

Día de la Madre: vínculos, apegos y emociones complejas
El Día de la Madre es una fecha cargada de significado. Para algunas personas, es un día de celebración, de gratitud sincera hacia esa figura que ha sido sostén, amor y guía. Para otras, en cambio, puede ser un día difícil, lleno de emociones encontradas, silencios, o incluso dolor. También hay quien lo vive con ausencia, tras una pérdida reciente o lejana, o con una sensación de vacío ante un vínculo que nunca llegó a ser lo que se esperaba.
Y todo eso es válido.
La maternidad, desde una perspectiva psicológica, es mucho más que un rol biológico: implica una función emocional que cumple un papel fundamental en el desarrollo del apego. La madre (o quien haya ejercido esa función) es, en muchos casos, el primer espejo en el que nos miramos, la primera fuente de consuelo, regulación emocional y seguridad.
Cuando ese vínculo ha sido seguro, con presencia afectiva, contención y coherencia, suele generar una base sólida desde la cual construir relaciones sanas y una buena autoestima. Pero cuando el vínculo ha sido inseguro —por sobreprotección, frialdad emocional, inestabilidad o incluso negligencia— es posible que en la adultez aparezcan dificultades como el miedo al abandono, la necesidad constante de aprobación o la dificultad para confiar.
También es importante hablar de los mandatos y expectativas que muchas veces pesan sobre las madres y los hijos. “Una madre lo da todo”, “hay que cuidarla siempre”, “es tu madre, así que la tienes que querer”… Son frases que pueden invisibilizar el sufrimiento de quienes han vivido relaciones marcadas por la exigencia, la manipulación emocional o la falta de sintonía afectiva. Reconocer que una madre pudo haber hecho daño no es falta de respeto, sino una forma de validar lo vivido y empezar a sanar.
Con el paso de los años, muchas personas sienten la necesidad de revisar ese vínculo: entender, recolocar, perdonar si es posible, o poner distancia si es necesario. También hay quienes, al convertirse en madres, toman conciencia de lo recibido y lo que desean hacer diferente. Es un proceso complejo, lleno de matices, que no siempre cabe en la narrativa idealizada del Día de la Madre.
En este día, te invito a escuchar lo que aparece dentro de ti. Tal vez sea amor, tal vez nostalgia, tal vez rabia o un duelo que aún duele. No hay una única forma correcta de vivir esta fecha. Tu historia con tu madre —o con la ausencia de ella— es única, y merece respeto y comprensión.
Si estás en un momento en el que necesitas poner palabras a lo vivido, entender lo que te ocurre o encontrar nuevas formas de relacionarte contigo y con tu historia, puedes reservar una cita online desde mi perfil o a través de doctoralia. Estaré encantada de acompañarte con cercanía y sin juicios.
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