Autoengaño

By

Cuando nos mentimos para sobrevivir

A veces no es que no veamos la realidad, es que preferimos no verla. El autoengaño es una estrategia psicológica más común de lo que pensamos. Nos protege, nos evita dolores inmediatos, nos mantiene funcionando… pero a la larga nos desconecta de nosotros mismos y de nuestras verdaderas necesidades.

¿Qué es el autoengaño?

El autoengaño consiste en convencernos, de forma más o menos inconsciente, de algo que no es del todo cierto. No se trata de una mentira deliberada, sino de una distorsión interna que nos ayuda a no enfrentarnos a ciertas verdades incómodas. Puede tomar la forma de excusas, justificaciones, minimizaciones o incluso negaciones completas de lo que sentimos o vivimos.

Por ejemplo:

  • “Solo es un poquito, me lo merezco” (cuando estoy intentando seguir una dieta que me importa, pero me la salto con frecuencia).
  • “Ya iré al gimnasio la semana que viene, ahora estoy muy liada” (cuando en realidad estoy evitando el esfuerzo o el malestar que me produce ir).No me afecta lo que me dijo” (cuando en realidad dolió mucho).
  • “No tengo tiempo para mí” (cuando evitamos estar a solas con lo que sentimos).
  • “Mi pareja no me trata mal, solo tiene mal carácter” (cuando hay señales claras de maltrato emocional).

¿Cómo se detecta?

Detectar el autoengaño no es fácil, porque suele instalarse en nuestra mente como una “narrativa protectora”. Sin embargo, hay señales que pueden alertarnos:

  • Incoherencias entre lo que decimos y lo que hacemos.
  • Sensación persistente de insatisfacción o vacío sin saber por qué.
  • Evitar ciertos temas, emociones o decisiones.
  • Reacciones emocionales intensas ante situaciones aparentemente menores.
  • Justificaciones constantes ante los demás (y ante uno mismo).

¿Por qué nos autoengañamos?

El autoengaño es un mecanismo de defensa. Detrás suele haber:

  • Miedo a perder algo o a alguien.
  • Vergüenza o culpa.
  • Evitación del dolor o del conflicto.
  • Baja autoestima o sensación de no poder afrontar ciertas realidades.

A menudo, el autoengaño protege una parte muy vulnerable de nosotros. Por eso, juzgarnos con dureza por haberlo sostenido no ayuda. Lo que sí ayuda es observarlo con curiosidad y compasión.

¿A qué nos lleva?

A corto plazo, el autoengaño puede parecer útil: reduce la ansiedad, aplaza decisiones difíciles, nos permite sostener vínculos que de otro modo se romperían. Pero a largo plazo, suele tener consecuencias:

  • Confusión interna.
  • Relación insatisfactoria con uno mismo y con los demás.
  • Toma de decisiones poco alineadas con nuestras verdaderas necesidades.
  • Malestar emocional, ansiedad o incluso síntomas físicos.

¿Qué podemos hacer?

  1. Escuchar las incoherencias internas. Cuando algo no encaja entre lo que piensas, dices y haces, detente. Pregúntate qué hay detrás.
  2. Escribir. A veces, escribir lo que sentimos sin filtro es la forma más directa de acceder a lo que estamos evitando ver.
  3. Pedir ayuda. Un proceso terapéutico puede ayudarnos a desenredar estos mecanismos sin juicio, a nuestro ritmo.
  4. Revisar nuestras narrativas. ¿Qué historia te estás contando sobre ti misma? ¿Sobre los demás? ¿Qué pasaría si la pusieras en duda?
  5. Practicar la honestidad emocional. Empezar por reconocer las emociones que evitamos es un gran paso para desactivar el autoengaño.

En resumen

El autoengaño no es debilidad, es una forma de protección. Pero cuando esa protección empieza a hacernos daño, vale la pena mirar hacia adentro. No para castigarnos, sino para entendernos mejor. Porque solo cuando nos atrevemos a ver con claridad lo que hay, podemos empezar a vivir con más libertad y coherencia.

Si sientes que algo en ti está pidiendo ser escuchado, estaré encantada de acompañarte. Puedes reservar tu cita online a través de mi perfil o escribirme directamente.

Posted In ,

Deja un comentario