Locura a dos (folie À deux)

By

Pensar distinto sin romper el lazo

En agosto de 1990, un crimen estremeció a España: los hermanos Izquierdo asesinaron a tiros a nueve personas en el pueblo extremeño de Puerto Hurraco. No fue un acto impulsivo, sino el resultado de años de rencor, aislamiento y una visión delirante compartida. Aunque solo uno de ellos presentaba un diagnóstico psiquiátrico claro, los demás asumieron su narrativa como propia. No cuestionaron. No frenaron. Y acabaron cometiendo juntos una masacre.

Este caso extremo es un ejemplo claro de folie à deux, también conocida como “locura compartida”. Se trata de un trastorno psicótico poco frecuente en el que dos (o más) personas comparten ideas delirantes. Generalmente, hay una figura dominante —más vulnerable o con un trastorno ya establecido— y otra(s) más sugestionable(s), que adopta su delirio como real. El vínculo entre ambas suele ser muy estrecho: convivientes, familiares o parejas con escasa conexión con el exterior.

Pero no hace falta llegar a ese nivel para entender lo poderosa que puede ser la influencia emocional y cognitiva entre personas que se quieren o se necesitan.

Cuando las ideas se contagian

En el día a día, sin que haya una enfermedad de base, también podemos caer en dinámicas parecidas, aunque mucho más sutiles. Todos, en mayor o menor medida, nos dejamos influenciar por las personas cercanas: amigos, parejas, familiares. No solo compartimos aficiones o gustos. A veces también heredamos miedos, prejuicios o formas de ver la vida que no nacen de nuestra experiencia, sino de la cercanía emocional.

Podemos adoptar el enfado del otro como si fuera nuestro. Rechazar a alguien solo porque una persona querida lo hace. Desconfiar de una situación sin pruebas, simplemente porque alguien cercano nos transmite su interpretación como si fuera verdad.

Esto no es una locura clínica, pero sí puede convertirse en una “locura cotidiana” cuando dejamos de pensar por nosotros mismos. Cuando la necesidad de pertenecer pesa más que la verdad. Cuando callamos el juicio crítico para mantener el vínculo.

Señales de alerta

  • Te descubres repitiendo opiniones que no has contrastado, solo porque vienen de alguien importante para ti.
  • Sientes que discrepar genera conflicto o distancia.
  • Cambias tu forma de pensar, vestir o actuar para evitar desencuentros.
  • Justificas actitudes del otro que, en cualquier otro contexto, te parecerían inaceptables.
  • Aislamiento: cada vez hay menos gente que cuestione lo que ocurre dentro de esa relación o grupo.

¿Cómo prevenir este tipo de influencia emocional absorbente?

  • Haz pausas reflexivas ante decisiones importantes compartidas: Antes de cambiar de opinión, tomar partido o actuar en base a lo que dice otra persona cercana, date un momento para pensarlo a solas. Pregúntate: ¿si esta persona no me lo hubiera dicho, yo seguiría pensando igual?
  • Incluye al menos una persona externa al vínculo para contrastar: Un amigo, un colega, un familiar que no forme parte directa de la situación. Compartir lo que ocurre con alguien que tenga distancia emocional puede ayudarte a ver señales que tú no ves.
  • Cuida tus rutinas individuales: Mantén actividades que te conecten contigo mismo, como leer, caminar, escribir, practicar deporte o cualquier cosa que no dependa del otro. La fusión suele crecer cuando la identidad personal se debilita.
  • Observa los cambios en ti: Si dejas de hacer cosas que antes disfrutabas, cambias de opiniones con facilidad o sientes culpa al disentir, es una señal de alerta. La influencia no es negativa por sí sola, pero sí lo es cuando se impone o anula.
  • Establece límites explícitos: Si notas que alguien intenta imponer su visión o se irrita cuando no estás de acuerdo, pon palabras: “Necesito tiempo para pensar esto por mi cuenta” o “Respeto tu opinión, pero quiero decidir desde lo que yo creo”.
  • Consulta con un profesional si te sientes confuso o absorbido: No hace falta estar en crisis para buscar ayuda. Un espacio terapéutico puede ayudarte a reorganizar lo que piensas, sientes y decides desde un lugar más autónomo.
Posted In ,

Deja un comentario