Miedo a conducir después de años al volante

By

Tienes el carnet desde hace años. Has conducido por ciudad, por carretera, incluso por autovías desconocidas sin mayor problema. Pero un día, sin avisar, aparece algo que no esperabas: miedo.

Miedo al atasco, a las incorporaciones, a las curvas cerradas, al túnel, a perder el control, a que te dé un mareo… o a no saber cómo reaccionar. Y lo más desconcertante: no es algo nuevo. Tú ya conducías. ¿Cómo es posible que ahora esto te supere?

¿Por qué me pasa esto ahora?

El miedo a conducir no es exclusivo de quienes están aprendiendo. También puede aparecer (o reaparecer) después de muchos años de experiencia, y suele hacerlo de forma silenciosa, sin que medie un accidente traumático. A veces es tras una etapa de pausa (por maternidad, enfermedad, confinamiento, teletrabajo), otras tras un episodio de ansiedad, o simplemente porque algo cambia por dentro y empezamos a sentirnos más vulnerables.

Una situación especialmente frecuente es cuando comenzamos a llevar a nuestros bebés o hijos pequeños en el coche. La responsabilidad se multiplica, la mente se anticipa a todo lo que podría salir mal, y lo que antes era automático ahora se siente expuesto. Algunas mujeres refieren que empezaron a evitar trayectos, a sentir angustia al volante o a ir “en tensión” constante desde que viajan con sus hijos. Esto no tiene nada de irracional: es un sistema de protección que se ha sobreactivado. La buena noticia es que se puede regular.

No es solo el coche: es el cuerpo, el control, la presión

Conducir implica coordinación, atención, velocidad de reacción, tolerancia al estrés. Pero también implica sentirse capaz, estable y segura. Cuando hay una base de ansiedad general, o una etapa emocional delicada, puede aparecer la sensación de que algo “nos puede pasar” mientras conducimos. Mareo, sensación de ahogo, miedo a desmayarse o a “bloquearse” mentalmente. Y en cuanto aparece una de esas sensaciones, el cuerpo reacciona: se activa, se tensa, y el cerebro lo asocia con peligro.

Ese aprendizaje es rápido. Basta con que una vez lo pases mal para que al pensar en conducir otra vez, tu sistema nervioso encienda la alarma antes siquiera de arrancar el motor.

Algunas señales de este tipo de miedo:

  • Buscar rutas alternativas más largas para evitar ciertas vías.
  • Posponer desplazamientos o ceder el volante aunque no lo digas abiertamente.
  • Empezar a evitar autovías, rotondas grandes o trayectos desconocidos.
  • Preocupaciones previas al trayecto: “¿Y si no me encuentro bien?”, “¿y si me pasa algo?”.
  • Ir tan en tensión que al llegar sientes agotamiento físico o ganas de llorar.

Qué puedes hacer si esto te está pasando

  1. Darte permiso para sentirlo. No es una tontería. No es falta de carácter. Es ansiedad. Y tiene tratamiento.
  2. Observar cuándo y cómo aparece. No para controlarlo, sino para conocer el patrón: ¿en qué tramos? ¿cómo empieza en tu cuerpo?
  3. Trabajar el foco atencional. Muchas veces el miedo se dispara por un exceso de autoobservación (“me estoy mareando”, “me late rápido el corazón…”). Aprender a redirigir la atención es clave.
  4. Recuperar la exposición de forma progresiva y acompañada. En muchos casos no se trata de dejar de conducir, sino de volver a hacerlo desde otro lugar.
  5. No hacerlo sola si sientes que te desborda. Trabajar esto en un proceso terapéutico te permite identificar el origen del miedo, regular la activación y recuperar la seguridad interna.

No se trata de “volver a ser la de antes”

Se trata de entender que algo dentro de ti se ha movido, que hoy necesitas otras estrategias y que está bien pedir ayuda. La buena noticia es que ese miedo se puede tratar, que no eres la única, y que no es para siempre.

Y si te pasa desde que llevas a tu hijo en el coche, no es que seas débil. Es que cuidar tanto, a veces, también pesa.

Si te está pasando, si has dejado de conducir sin hablarlo o si conduces con angustia, puedes escribirlo, compartirlo o trabajarlo en un espacio profesional. A veces, con ponerlo en palabras, ya empieza a cambiar.

Posted In ,

Deja un comentario