
Cuando una pareja quiere retomar su vida sexual (y no sabe por dónde empezar)
A muchas parejas les cuesta hablar de esto, pero ocurre más de lo que parece: el deseo sexual se apaga.
No de golpe. No porque haya dejado de haber amor. A veces, ni siquiera porque haya un problema entre ambos. Simplemente, la vida —con sus ritmos, sus exigencias, su agotamiento— va alejando los cuerpos y dejando la intimidad al final de la lista.
Y un día uno de los dos se da cuenta:
“Llevamos meses sin tocarnos. No recuerdo la última vez que nos miramos sin estar hablando de los niños, del trabajo o de la compra.”
Entonces puede surgir la incomodidad, la culpa, la inseguridad. ¿Nos estamos distanciando? ¿Se habrá roto algo? ¿Es normal?
Entender el deseo: no es que no quieras, es que no puedes
La idea de que el deseo sexual debería “surgir espontáneamente” está muy extendida, pero es una trampa. El deseo no siempre aparece de forma automática. A veces necesita cuidado, atención, espacio… y sobre todo, seguridad.
Muchas parejas que acuden a consulta dicen cosas como:
“No es que no me atraiga, pero no me sale, no tengo ganas, estoy agotado/a todo el día.”
Y es lógico:
Si estás criando a un hijo, si duermes mal, si estás sobrecargado o emocionalmente desconectado, tu cuerpo lo nota. No puede abrirse al placer si vive en alerta o saturación constante.
Cuando el cuerpo se apaga por dentro (y cómo empezar a encenderlo)
El primer paso para recuperar la vida sexual no es forzarse, sino acercarse sin presión.
Aquí algunas claves importantes:
- Tocar sin objetivo. Volver a tocar al otro sin que eso tenga que llevar a “algo más” ayuda a reconstruir la seguridad corporal. Un abrazo largo, un masaje, una caricia mientras ves una serie.
- Hablar del tema con respeto y ternura. No como reclamo, ni como acusación, sino como necesidad emocional: “Echo de menos tu piel”, “Quiero volver a encontrarnos”.
- Crear un espacio exclusivo. Aunque sean 30 minutos a la semana para estar juntos sin interrupciones. Cuidar el vínculo emocional es el mejor terreno para que florezca el deseo físico.
- Volver a gustarse fuera del sexo. A veces lo sexual se recupera cuando se recupera la complicidad: reír juntos, recordar cómo os enamorasteis, compartir una tarde solo para dos.
¿Y si llevamos mucho tiempo sin sexo?
No hay un plazo universal. Algunas parejas están semanas, otras meses, otras años. Lo importante no es el número, sino cómo lo vivís.
- Si os queréis pero evitáis tocaros.
- Si el tema genera tensión, enfado o tristeza.
- Si uno lo desea y el otro lo evita.
Entonces es momento de hablarlo. No porque haya que “volver a lo de antes”, sino para construir un presente que os vuelva a hacer sentir cerca.
Recuperar la intimidad es posible
Volver a tener una vida sexual no es simplemente “volver a tener sexo”. Es volver a reconocerse como pareja, no solo como padres, compañeros de piso o socios logísticos.
Cada pareja tiene su ritmo, sus heridas y sus maneras de volver a encontrarse. En terapia trabajamos con respeto, sin forzar, escuchando el contexto de cada uno y buscando caminos reales.
Si te sientes identificada/o con esto, y quieres recuperar ese espacio de intimidad sin presión ni culpa, podemos trabajarlo juntos.
Tu cuerpo no se ha roto. Solo está esperando un espacio seguro para volver.
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