
¿Alguna vez te ha pasado que conoces a alguien y, solo porque te parece simpático o atractivo, asumes que también será inteligente, responsable o de fiar? O al contrario, que un detalle que no te gustó en un primer encuentro hizo que vieras todo lo demás con ojos más críticos.
A eso se le llama efecto halo, un sesgo cognitivo que nos lleva a extrapolar una característica positiva o negativa de una persona a la valoración global que hacemos de ella. Es como si ese primer rasgo que percibimos creara un “aura” que ilumina (o ensombrece) todo lo demás.
¿Por qué ocurre?
Nuestro cerebro busca atajos para procesar la realidad. No podemos detenernos a analizar cada detalle de cada persona o situación, así que tiramos de impresiones rápidas. El problema es que esas impresiones iniciales pueden ser incompletas, sesgadas o directamente equivocadas.
Ejemplos cotidianos
• En una entrevista de trabajo, si la persona candidata llega muy arreglada y transmite seguridad, puede que se le atribuyan competencias que aún no ha demostrado.
• En la escuela, un estudiante que destaca en un área puede ser visto como “buen alumno en todo”, aunque tenga dificultades en otras materias.
• En la vida personal, alguien que nos resulta atractivo puede parecernos automáticamente más amable o interesante.
¿Cómo nos afecta en la vida diaria?
El efecto halo influye en la forma en que nos relacionamos, tomamos decisiones y construimos vínculos. Puede llevarnos a:
• Idealizar a alguien y pasar por alto señales de alerta.
• Subestimar a una persona por una impresión inicial negativa.
• Generar expectativas poco realistas que más tarde nos decepcionan.
¿Qué podemos hacer para no caer en él?
No se trata de eliminar el efecto halo (porque es parte de cómo funciona la mente humana), sino de ser conscientes de su influencia.
Algunas ideas:
• Dar tiempo antes de sacar conclusiones definitivas.
• Separar hechos de interpretaciones: ¿qué sé realmente de esta persona y qué estoy suponiendo?
• Cuestionar los juicios rápidos: ¿estoy evaluando a la persona en su conjunto solo por un detalle?
Ser conscientes del efecto halo no solo nos ayuda a evitar errores de juicio, también nos permite relacionarnos de forma más justa y empática. Recordemos que todos somos más que una primera impresión.
Deja un comentario