
El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales. Su función principal es ayudar al organismo a responder ante situaciones de estrés, movilizando energía rápida para afrontar una demanda física o emocional. En condiciones normales, es esencial para la regulación del metabolismo, el sistema inmunitario y la presión arterial.
El problema surge cuando los niveles de cortisol permanecen elevados durante largos periodos de tiempo, lo que ocurre en situaciones de estrés crónico.
¿Cómo afecta el cortisol al peso?
- Acumulación de grasa abdominal: los niveles altos de cortisol favorecen el depósito de grasa en la zona central del cuerpo, incluso en personas que no tienen sobrepeso generalizado.
- Aumento del apetito y de los antojos: el cortisol incrementa la preferencia por alimentos calóricos y ricos en azúcares, dificultando el control de la alimentación.
- Alteración del metabolismo: el organismo procesa de manera diferente grasas e hidratos de carbono, lo que puede ralentizar la pérdida de peso.
- Problemas de sueño: el insomnio o el descanso irregular elevan aún más el cortisol, perpetuando el ciclo de estrés y aumento de peso.
- Menor motivación para hábitos saludables: la fatiga y la irritabilidad vinculadas al estrés dificultan la práctica de ejercicio físico y el autocuidado.
Estrategias para regular el cortisol
- Gestión del estrés: técnicas de relajación, meditación, respiración consciente o mindfulness.
- Higiene del sueño: mantener horarios regulares, reducir el uso de pantallas antes de dormir y crear un ambiente propicio para el descanso.
- Actividad física regular: el ejercicio moderado ayuda a reducir el cortisol; sin embargo, entrenamientos demasiado intensos pueden aumentarlo.
- Alimentación equilibrada: evitar recurrir a la comida como única vía de regulación emocional.
- Espacios de apoyo psicológico: comprender y trabajar las fuentes de estrés permite romper el círculo entre cortisol elevado, malestar y aumento de peso.
Conclusión
El cortisol no es una hormona negativa en sí misma, pero su desregulación puede tener consecuencias sobre el peso y la salud en general. Aprender a gestionar el estrés no solo mejora el bienestar emocional, también contribuye al equilibrio corporal.
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