
Hay momentos en los que la vida parece estar en orden: la casa recogida, la rutina establecida, la pareja al lado. Desde fuera todo parece encajar, pero dentro de ti notas un vacío que no sabes cómo llenar. Y lo sabes: no es paz, es desconexión.
Te has ido apagando poco a poco, aceptando besos sin ganas, rutinas sin ilusión, silencios que pesan más que las palabras. Has aprendido a conformarte con una calma que no calma, con una compañía que no acompaña. Y en ese proceso, te has perdido a ti misma.
Quizá hace tiempo que no te miras al espejo de verdad. Quizá has dejado de preguntarte qué quieres, qué sueñas, qué te emociona. Has cambiado la espontaneidad por la seguridad, la alegría por la costumbre.
Pero estás a tiempo. Siempre estás a tiempo.
La vida no es esa foto perfecta que esperan los demás. La vida eres tú, latiendo, eligiendo, respirando con fuerza. Y para recuperarte no necesitas tener todas las respuestas, solo dar el primer paso.
Sal de la inercia que te mantiene quieta. Atrévete a hablar con tu propia voz, a vestir como quieres, a volver a ver a esas amigas que echas de menos, a escuchar la música que te hacía bailar. Atrévete a soltar lo que ya no vibra contigo.
No te engañes: dolerá. Porque todo cambio duele. Pero también duele quedarte en un lugar donde ya no hay amor, donde tus alas se arrugan.
Elige otra vez. Elige vivir la vida que sientes, no la que aparenta estar bien. Escucha tu corazón, que nunca ha dejado de guiarte. Y recuérdalo: dentro de ti sigues estando tú, esperando a ser encontrada.
Respira. Mira hacia adelante.
El mundo sigue abierto para ti.
Si te sientes identificada…
Es normal que en ciertos momentos de la vida aparezca la sensación de vacío, de rutina sin ilusión o de desconexión con una misma. Estas emociones son señales que merece la pena escuchar.
Algunos pasos que pueden ayudarte a empezar:
- Darte permiso para sentir: no ignores la tristeza, la apatía o la ansiedad. Escucharlas es el primer paso.
- Hacer pequeños cambios: retomar una afición, reconectar con amistades, modificar rutinas que ya no te nutren.
- Practicar autocompasión: sustituye el diálogo crítico por palabras amables hacia ti misma.
- Buscar apoyo: comparte lo que sientes con personas de confianza o con un profesional.
Recuerda que elegirte a ti misma no es egoísmo, es salud. Y nunca es tarde para volver a empezar.
Deja un comentario