Cuidar sin perderse

En consulta, muchas personas descubren que han crecido con la creencia de que ser buena persona significa no molestar, no responder y soportar con paciencia.
“Soy buena porque pongo la otra mejilla”, se repiten casi sin darse cuenta, como si la bondad implicara aguantar más de lo que pueden.
Durante años, aprendieron a cuidar, a mediar, a consolar… pero no a ponerse en su propio lugar.
Con el tiempo, esa forma de entender la empatía puede generar un patrón de sobrecarga emocional.
La persona se habitúa a priorizar las necesidades ajenas, a justificar conductas que le dañan o a minimizar su propio malestar para mantener la armonía.
En lugar de conectar con el otro desde la comprensión, acaba haciéndolo desde la culpa o la obligación, lo que erosiona su bienestar y su sentido de equilibrio.
La empatía saludable se basa en la capacidad de reconocer y respetar los límites emocionales.
No implica sacrificarse ni silenciar lo que uno siente, sino acompañar desde la presencia consciente, sin absorber el dolor ajeno.
Escuchar, comprender y apoyar no deberían suponer la pérdida del propio espacio interno.
De hecho, una empatía equilibrada requiere saber decir “no”, poner distancia cuando es necesario y asumir que no siempre se puede aliviar lo que el otro atraviesa.
Empatizar no es reparar, compensar ni justificar.
Es estar disponible sin perderse, mantener la conexión sin anular la diferencia.
Solo así la empatía puede sostener vínculos sanos, donde cuidar no significa desaparecer.
Porque la empatía auténtica no se mide por cuánto cedemos, sino por nuestra capacidad para acompañar sin dejar de ser nosotros mismos.
Aprender a cuidar sin desaparecer es un proceso que requiere autoconocimiento, práctica y revisión de creencias arraigadas.
Comprender que cuidarse también es una forma de empatía permite recuperar el equilibrio entre dar y conservarse.
Cuando la empatía empieza a generar cansancio, culpa o confusión, puede ser el momento de buscar apoyo terapéutico para reconstruirla desde un lugar más consciente y protector.
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