Educar sin culpas, enseñar con paciencia

By

Cuando un niño tiene TDAH, Dislexia u otra dificultad de aprendizaje, es importante entender que su manera de procesar la información es distinta, no peor. Su cerebro funciona con otros ritmos y circuitos, y eso hace que necesiten más tiempo o diferentes caminos para llegar al mismo resultado.

A menudo, en casa las tareas se convierten en un momento de tensión. Los padres sienten frustración al explicar varias veces lo mismo y ver que no avanza, pero culpar al niño o perder la paciencia solo refuerza la sensación de que “no soy capaz”. Si notas que te estás poniendo nervioso, lo mejor es parar. Puedes levantarte y, en lugar de que el niño perciba que estás saturado, proponle un descanso conjunto: dar un paseo breve, estirarse, beber agua o simplemente cambiar de actividad unos minutos. Así ambos recuperan la calma sin que él lo viva como un castigo o como algo negativo.

El mensaje que reciba el niño en esos momentos marcará su autoestima. Frases como “no te esfuerzas” o “ya deberías saberlo” hacen que interiorice que es menos válido que los demás. Crecer con esa idea limita su confianza y condiciona cómo se relacionará con los retos en el futuro. Por el contrario, si escucha “sé que te esfuerzas, busquemos otra manera”, aprenderá que hay diferentes caminos y que pedir ayuda no significa ser menos.

Aquí la imaginación es clave. Los apoyos visuales, las pizarras velleda que permiten borrar y volver a probar, los vídeos educativos (como Happy Learning), los juegos o los ejemplos cotidianos hacen que el aprendizaje se convierta en algo más dinámico y accesible. El cerebro aprende mejor cuando se activa la motivación y se conecta lo nuevo con algo significativo.

Desde la neurociencia sabemos que la plasticidad cerebral —la capacidad del cerebro para crear nuevas conexiones— es enorme en la infancia. Con práctica, paciencia y estrategias adaptadas, los niños pueden fortalecer esas redes neuronales y lograr avances notables. No se trata de forzarlos a aprender como los demás, sino de darles las herramientas que mejor se ajusten a su forma de aprender.

Lo más importante es que el niño no se sienta menos. La combinación de paciencia, creatividad y comprensión no solo favorece su rendimiento escolar, sino que le permite crecer con la seguridad de que es capaz y tiene recursos para enfrentarse a los desafíos.

Si necesitas orientaciones más específicas o herramientas prácticas para acompañar a tu hijo en este proceso, no dudes en contactar conmigo. Juntos podemos encontrar las estrategias que mejor se adapten a sus necesidades y a las tuyas como madre o padre.

Posted In ,

2 respuestas a “Educar sin culpas, enseñar con paciencia”

  1. Avatar de Noelia
    Noelia

    Muchas gracias Mapi por tus palabras que dan tanta tranquilidad y por dar visibilidad a estas dificultades del aprendizaje que son todo un reto. Un abrazo 🤗

    Me gusta

    1. Avatar de Mapi Roldán Pérez

      Gracias de corazón por tu mensaje. Me alegra saber que lo que escribo puede aportar calma y acompañar en esos momentos que no siempre son fáciles. Seguiremos poniendo voz a lo que tantas veces se vive en silencio. Un abrazo grande

      Me gusta

Replica a Noelia Cancelar la respuesta